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viernes, marzo 16

Basta ya al intrusismo



Estamos ante un fenómeno que inunda en las pantallas españolas, y en todo el mundo, porque si bien se sabe, es que en Inglaterra los personajes “famosos” tienen gran importancia en la sociedad. Pero en el caso español, en el que se centra este reportaje.

Foto: Flickr

Para empezar, en el fenómeno de la prensa rosa, es la que informa sobre la vida privada de las personas, ya sea una boda, un bautizo, un romance o incluso se habla ya de malos tratos. Y para este tipo de prensa, lo que destaca es resaltar aspectos de la vida cotidiana del famoso de turno. En la actualidad las cadenas de televisión dedican parte de su programación a esta clase de contenidos, teniendo un gran éxito, donde se abarcan formatos como las entrevistas, tertulias e incluso duelos entre los personajes, como es el caso de los “grandes hermanos”. Sin embargo, no siempre ha sido así, anteriormente al boom que se vive ahora, era totalmente distinto, y no degeneraba tanto como ocurre ahora que de cada quince personas dos ejercen su trabajo de “periodistas” y el resto son intrusos. Como por ejemplo, los hermanos Matamoros, Lara Rodrígez, Raquel Bollo, Ernesto Neyra, Alessandro Lequio, Aida entre otros. Cuando uno de estos llega a un programa para contar aquello que le piden le pagan grandes cantidades de dinero según lo bueno que ha sido contando esa historia falsa en su mayor parte o las burradas que hayan dicho.

Pero hasta donde llegan los límites..., muchos famosos han mantenido su vida en privado, porque así lo han deseado, y porque se consideran personas trabajadoras que les importa su vida y su trabajo, y lo más importante, es que no blasfeman sobre la vida de otros para conseguir un dinero extra. Pero en el caso contrario, aquellas personas que aparecen sobre todo en televisión por ser novio o amante de algún famoso, inventan toda serie de patrañas para salir por la tele. Y son los propios directores de los programas los que deciden seguir con esta clase de programación.

Cuando se vio en las pantallas de millones de personas la muerte de Diana de Gales en París, se dio por hecho que se trataba de una huida de los paparazzis. Y con esto, se llega a la aclaración de este término, que surgió gracias a la película de “La Dolce Vita” de Federico Fellini en 1960, y por eso se denomina a los paparazzi, como los que tiene una conducta de fisgones, entrometidos y sin escrúpulos mientras que ejercen su oficio de fotógrafos.

¿Pero por qué tiene tanto éxito...? ¿Hasta donde se puede llegar para contar cualquier cosa? Pues todo viene por el afán de conseguir dinero fácil. Y son los propios periodistas los que tienen que decir basta ya, para que se frene a este boom del corazón. Lorena Avendaño, periodista, comentaba como es posible que haya una persona que no esté preparada para sentarse en un plató, mientras que personas que están mejor preparadas no pueden hacerlo. Si bien es cierto, es porque a los directores de los programas lo que les importa es ganar dinero al precio que sea.

1 comentario:

Amy5 dijo...

Creo que el problema, más que el intrusismo, es confundir el periodismo con esa basura que hacen por televisión. Como periodistas, a mi no me importa que un experto economista, político o lo que quiera ser, vaya a un programa a dar su opinión, porque considero que, seguramente, sabrá más del tema que muchos periodistas, aunque en sentido absoluto pueda considerarse "intrusismo". Pero cuando veo esos escenarios que parecen corrales, con gente que no sabe ni de que habla, pretendiendo hacerme creer que "eso" son reportajes o incluso investigaciones periodísticas, ya es demasiado. Que nadie se deje engañar, eso no es periodismo, ni se le parecerá nunca.